Cítricos y frutales ocupan el 49% de las tierras de cultivo de la Comunitat Valenciana

La superficie ocupada por las tierras arables en la Comunitat Valenciana se ha incrementado en 518 hectáreas en 2017 con respecto a 2016, según datos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce), realizada por la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural junto con el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA).

Este aumento se debe al crecimiento registrado en las tierras de barbecho, con 1.700 hectáreas más, pese a la disminución de 1.182 hectáreas del área dedicada a cultivos herbáceos. De este modo, la tierra arable supone el 5,7% del total de la extensión del territorio valenciano en 2017. La superficie forestal (48,8%) ocupa la mayor extensión, seguida de los cultivos leñosos (21,1%) y del grupo de otras superficies (erial, baldío o aguas interiores) con el 20,7%, mientras que los pastos y prados ocupan el 2,9% y las otras tierras de cultivo (los huertos familiares), el 0,9%.

Un 0,4% menos de tierras de cultivo que en 2016

En conjunto, las tierras de cultivo se han reducido en unas 2.420 hectáreas, lo que supone un 0,4% menos que en 2016. Los cultivos que más superficie ocupan en el territorio valenciano siguen siendo los cítricos (25%) y los frutales (24%), seguidos por el olivar (15%), el viñedo (10%), los terrenos en barbecho (9%), los cereales (7%), y las hortalizas y flores (3%).

Los cultivos que más han aumentado su superficie con respecto a 2016, además del ya mencionado crecimiento de 1.700 hectáreas de los barbechos, han sido las hortalizas y flores (1.755 hectáreas más), los frutales no cítricos (1.338 hectáreas más) y las leguminosas (589 hectáreas más).

Evolución desde 2013

Dentro de la estabilidad general, en los últimos cinco años se ha producido un ligero aumento de las tierras de cultivo, fundamentalmente en las tierras arables (+8,2%). Este crecimiento se debe, en gran medida, a los barbechos, que sumaron 10.454 hectáreas más (+21,4%) y a los frutales no cítricos, con 8.488 hectáreas de incremento (+5,8%). Asimismo, también es significativo el crecimiento del área de las hortalizas y flores (3.649 hectáreas), con un aumento del 22,6%.

Por su parte, los cultivos que han sufrido una reducción de su superficie en el mismo intervalo temporal, son los cítricos con 9.228 hectáreas menos (-5,5%) y el viñedo, con una disminución de 7.985 hectáreas (-10,8%). Del mismo modo, los cereales, leguminosas e industriales también redujeron su superficie de cultivo.

Respecto a la evolución secano-regadío, en los últimos cinco años se ha producido un incremento de la superficie de riego, hasta llegar a las 289.000 hectáreas. El grupo de cultivo con un mayor incremento de superficie regada corresponde a los frutales no cítricos, con un aumento de más de 12.000 hectáreas desde 2013. También es representativo el crecimiento de regadío en el olivar, con 2.471 hectáreas más -lo que compensa la disminución de área en secano producida en este cultivo-, y el del grupo de hortalizas y flores, con casi 2.000 hectáreas más.

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