MUJERES, simplemente, MUJERES

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Por Jerónima Bonafé, Presidenta de la Asociación de Mujeres de Cooperativas Agro-alimentarias de España (AMCAE).

Hoy 15 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una cita importante para atraer la atención mundial sobre ellas y concienciar a la sociedad sobre la realidad y sus preocupaciones. Tal y como reconoce Naciones Unidas la función y contribución de la mujer rural, incluida la mujer indígena, son decisivas en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural.

A esas funciones que menciona la ONU yo añadiría otras muchas que realizan para mantener vivo el territorio, evitar la despoblación, o generar estabilidad y riqueza, no sólo desde el punto de vista económico, sino también social.

Desde Cooperativas Agro-alimentarias de España conocemos la realidad de las mujeres rurales y queremos incrementar su participación en nuestras cooperativas, porque consideramos que sus aportaciones siempre van a sumar y van a permitir modificar hábitos de gestión o introducir innovaciones.

El proceso de incorporación de las mujeres a las cooperativas es reciente, al igual que el resto de empresas españolas, la participación de la mujer en los Consejos no llega al 5%, por tanto, no sólo es un problema de las cooperativas, pero sí al que debemos dar solución.

En Cooperativas Agro-alimentarias de España estamos trabajando en pro de la Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, en colaboración con las distintas administraciones, central y autonómicas. En las numerosas reuniones y encuentros que he mantenido con mujeres rurales, he constatado el cambio que están experimentando, ahora muestran una actitud más protagonista, quieren que se visualice su contribución y se reconozca su labor. Las mujeres piden tener las mismas oportunidades que los hombres para poder desempeñar el liderazgo y la representación, son capaces de demandar la colaboración activa de los hombres para construir una estructura lo suficientemente fuerte y viable para que la cooperativa se convierta en una empresa capaz de competir con las reglas del mercado y de la economía.

En las últimas décadas se ha avanzado de forma notable, las mujeres rurales cuentan con un mayor nivel de formación, son capaces de liderar proyectos decisivos en sus propias empresas cooperativas, y por tanto, de empoderar y tener presencia en los órganos de representación y decisión de las cooperativas agroalimentarias a las que su trabajo está vinculado.

Sin duda, la integración de políticas de igualdad en la gestión de las cooperativas supone un cambio de mentalidad que debemos fomentar. Para ello, necesitamos la implicación de las Administraciones, Cooperativas Agro-alimentarias de España, las Federaciones, las propias cooperativas y a mujeres que hoy por hoy son un referente. ¡Ha llegado el momento de cambiar de mentalidad!

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